Los Rituales de la Productividad

Los Rituales de la Productividad

Los Rituales de la Productividad

Es muy común que en los negocios el propietario pase gran parte de su día (en ocasiones, lamentablemente, más tiempo del que pasas con su familia) ¿Es este tiempo realmente productivo?

La realidad, en ocasiones diferente a lo deseado, es que gran parte del día del empresario (y del empleado del negocio) se va en labores de poca o nula productividad, afectando no sólo de manera económica al negocio, sino personal y familiar a las personas que en él laboran.

¿Cómo combatir esta falta de productividad?

Existe un método fácil y sencillo de seguir que yo denomino “Los rituales de la productividad”.  Estos rituales son algo así como un trampolín de albarca que, si los sigues, te dan el impulso necesario para zambullirte de manera profunda en las labores diarias, logrando que el avance sea mucho mayor que cuando no las haces.

Los rituales “antes” de iniciar el día:

Estos rituales sirven para que estés listo y preparado para aumentar la concentración y minimizar distracciones.  Aquí te pongo dos ejemplos:

Los Rituales de la Productividad

Asegúrate de llegar a tu oficina o lugar de trabajo 10 minutos antes que inicie la jornada laboral y EVITAR LAS INTERRUPCIONES a toda costa.    En un ambiente cómodo y relajado, anota las metas del día, de la semana y del mes.  Escribe con lujo de detalle qué DECIDES conseguir en cada uno de los períodos mencionados y luego trasládalo a la agenda.  Asigna bloques de tiempo especializados en conseguir metas, no en pasar el día.

Otro ritual de “antes” de empezar el día, consiste en organizar las herramientas necesarias para lograr la máxima productividad.  Una vez establecidas las metas de la rutina anterior, pregúntate: ¿Qué me hace falta para conseguir esta meta de manera más fácil? Y entonces consíguelo o asegúrate de estar seguro que alguien lo consiga (aplica la delegación activa).  Calculadora, reportes, maquinaria, proforma de contratos, vestimenta apropiada, etc. suelen ser esas “herramientas” que, conseguidas oportunamente, hacen tu día/semana/mes más productivo.

Los rituales “durante” el día:

Estos rituales sirven para efectuar las tareas del día con la mayor calidad y con la menor cantidad de recursos necesarios. Ahora te hablaré de dos ejemplos:

Durante las reuniones de trabajo, asegúrate de establecer horarios de entrada y salida, orden de temas a tratar (que incluya tiempos y participantes) y objetivos.  La minuta debe ser responsabilidad de una sola persona y debe incluir las acciones a tomar, los responsables de tomarlos, las fechas tanto de realización como de seguimiento y las consecuencias de los incumplimientos.

Otro ritual importante durante el día es: antes de cada descanso de la jornada laboral (por ejemplo a la hora de la comida de medio día) agradece a las personas que han trabajado contigo por los logros obtenidos al momento.  Este simple hecho logrará que las personas se sientan parte del equipo y logros obtenidos y quieran continuar la jornada laboral con energía.

Los rituales “finales” el día:

Estos rituales sirven para efectuar dejar preparado el día siguiente, y hacerlo lo más productivo posible.  A continuación te hablaré de dos ejemplos:

Verifica en tu agenda las tareas programadas que debes realizar al día siguiente, y asígnate la más desagradable como inicio de día, pues una vez concluida esta actividad, no te restará energía ni ímpetu para la jornada laboral (Esto se conoce coloquialmente como “tragarse el sapo”)

Realiza ejercicios de estiramiento al llegar a tu casa, toma una cena ligera y agradece a Dios y al Universo permitirte estar nuevamente satisfecho por una jornada laboral exitosa… y fija en tu mente al menos una manera de hacer mejor (o con menos recursos) al menos una de las tareas efectuadas hoy.

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